El 3 de octubre de 2023, fui diagnosticado con VIH positivo y quiero compartir mi historia.
Nunca imaginé que contraería VIH. Incluso cuando alguien me hablaba del tema, lo único que venía a mi
mente eran palabras como enfermedad y muerte.
Desde pequeño, el simple hecho de mencionar ‘VIH’
me infundía terror. Crecí oyendo que las personas homosexuales como yo terminaban muriendo
de
SIDA, lo que aumentaba mi miedo.
Hace unos años emigré de mi país de origen. Ser inmigrante es muy difícil; te enfrentas al rechazo y a
la falta de empleo. Todas estas situaciones te llevan a sentirte solo, angustiado y desesperado. Para
escapar de esa soledad, comencé a usar aplicaciones de citas para encuentros sexuales. Sentía que
refugiándome en el sexo, la soledad sería menos agobiante. Así, empecé a llevar una vida sexual muy
activa, llegando a estar con más de 10 personas diferentes en una semana. Inicialmente, me cuidaba
mucho, pero con el tiempo, comencé a tener relaciones sexuales sin protección.
Durante todo este tiempo, nunca me realicé un chequeo médico ni pruebas de detección. Aunque era muy
consciente que mi comportamiento era riesgoso, no le di la importancia debida. Sin embargo, comenzaron a
invadirme pensamientos como “No me he realizado pruebas” y “Han pasado muchos meses sin protección”.
Estas preocupaciones crecieron cuando leí que Bogotá era una zona roja en enfermedades de transmisión
sexual. Una noche, movido por el miedo, comencé a buscar información sobre el VIH, sus síntomas y más,
aún sin haberme hecho una prueba rápida.
Al buscar información para realizarme una prueba, me di cuenta de que no tenía EPS y no sabía qué hacer.
En ese momento de tanto miedo y desorientación, el algoritmo de las redes sociales me mostró una
publicación de
‘Aid for AIDS Colombia’
, una fundación de apoyo a personas viviendo con VIH.
El 3 de octubre de 2023 es una fecha que nunca olvidaré. Fui a la fundación y me
realicé la prueba
rápida. Mientras esperaba, el miedo era abrumador. Cuando me dijeron
“Edwin, tu prueba de VIH ha
salido
positiva”, sentí que mi mundo se derrumbaba. Fue la noticia más dura que he recibido en mis
24 años de
vida. Me invadió una mezcla de tristeza, rabia, frustración y desesperación.
Esa misma noche, al llegar a casa, llamé a un amigo y compartí con él la noticia; lloré mucho. Pero
también empecé a buscar información sobre cómo se puede vivir con VIH. Un video en TikTok, de la
Fundación
+QueTresLetras, mostraba la experiencia de alguien que llevaba muchos años
viviendo con el
virus. De allí aprendí que se puede vivir una vida plena con tratamiento, me di cuenta de que no estaba
enfermo, sino que tenía una infección y que el SIDA solo se desarrolla cuando los CD4 están muy bajos.
Esta información me trajo paz y tranquilidad en medio de mi tormenta emocional.
Comencé mi tratamiento, hice cambios en mi estilo de vida, empecé a ejercitarme y cambié mi dieta. Estos
cambios no han sido fáciles y todavía estoy en duelo. Hay noches en las que lloro mucho y días difíciles
cuando recuerdo que vivo con VIH. Luchar contra estos pensamientos es mi desafío diario.
El 3 de enero de 2024, me realicé exámenes y descubrí que tenía una carga viral
indetectable. Me sentí muy feliz ese día. Recordando quién era antes del diagnóstico y
quién soy ahora, puedo decir que vivir con VIH ha cambiado mi perspectiva de la vida. Vivimos en un
mundo donde el virus es muy estigmatizado y donde predomina el miedo. Una vez, en un grupo de apoyo,
alguien dijo: “Debemos abrazar el virus,
amarlo”. Al principio me pareció extraño, pero luego entendí que era una forma de aceptar mi realidad y
vivir plenamente.
Es un camino largo, pero actualmente contamos con mucha información a nuestra disposición como:
expertos, vídeos, y plataformas digitales que nos educan sobre el VIH.
Estoy profundamente
agradecido
por toda la información que he encontrado en mi camino, ya que ha logrado transformar completamente
mi
percepción sobre el VIH.